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2000
8 de Abril. Benjamín Rebollo, Juan Julián Gómez Franco, Esperanza Muñoz Salinas, José Mª Rebollo, Rosa Mª Macía y F. Javier Rejos.
Mañana de pateo, parte del sector XI, hasta el extremo de la pista 23. No apareció nada nuevo.
Por la tarde, se termina la exploración de la Cueva Vial justo en la zona de El Burladero, muy embarrado, estrecheces y atascos varios. Tres desobstrucciones para completar el trabajo, chorreando agua. Se toman los datos para ampliar la topografía, aunque todavía no se ha llevado a limpio. Unas 3.5 horas de trabajo en la cueva.
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1999
Día: 25 de Septiembre de 1999 Manuel Nieto, Paco Cuesta, Jesús Foguer, Salvador Calvo, Nacho Hierro, Granada Rodríguez (Colaboradora), Javier Rejos, Olga Sanjuan, Manuel Fuentes (G. E. Seguntino).
Durante toda la mañana se procedió al pateo sistemático de un buen trozo del sector VIII. En contra de lo que estimábamos, al tratarse de toda la ladera de la margen izquierda del arroyo de Valdelapuerta, escabrosa y a veces con resaltes, no pudimos acabar el sector completo, quedando un pequeño fragmento bajo la pista que sale de la Ermita y la zona calcárea, mayor de lo que se creía, en la ladera de la margen derecha, con buena pinta. Al final de la pista 18 (procedente de la ermita), donde ya es senda que se continúa por el lecho del barranco, existen unos arcos de piedra característicos. En su cercanía encontramos dos cavidades pequeñas, a media altura en una pared. No parecen ofrecer gran continuidad, pero ya merece la pena nombrarlas y realizar un croquis, pues podrían contener restos arqueológicos o paleontológicos. Las nombraremos TA-37a y TA-37b por su cercanía.
En la misma ladera, algo más adelante, cerca de un mostajo (son muy abundantes en el lecho del arroyo) se localizó una grieta hundida, que habrá que revisar por si comunicara con alguna cavidad. Algo más arriba, encontramos un sorprendente abrigo, cercado en sus entradas por muros de piedra (fue usado como majada para el ganado), y en cuyo interior parten galerías conectadas entre sí, que habrá que explorar y topografiar detalladamente. Se le asigna el nombre TA-38, si bien por sus dimensiones y espectacularidad, en unas paredes rocosas muy grandes y extraplomadas, es muy probable que posea nombre popular, que deberemos averiguar.
En este abrigo se inicia un tramo del barranco de paredes más verticales, en el que abundan los pequeños agujeros, mucho de ellos con perspectivas de continuar, pero no revisados en el momento. Este tramo debe ser explorado cuidadosamente, eliminando los zarzales que impiden el acceso a ciertas bocas, para catalogar aquellas cavidades que merezcan la pena. Quedan pendientes así ciertos trabajos de revisión, desobstrucción y exploración en el área prospectada este día. La prospección se acabó hacia las 16.00 horas, marchando a Roblelacasa donde se inició la “segunda fase” del trabajo, esta vez de “diente”. Bien merecido lo teníamos, por los chaparrones que nos pillaron en pleno pateo, que todos acabamos calados.
Día: 26 de Septiembre de 1999 Manuel Nieto, Paco Cuesta, Valentín García, Salvador Calvo, Nacho Hierro, Granada Rodríguez (Colaboradora), Javier Rejos, Olga Sanjuan, Manuel Fuentes (G. E. Seguntino).
Este día, tras dormir en Roblelacasa (y alguno que llegó por la mañana), se hicieron tres grupos de trabajo, dos de exploración y un tercero de prospección de un nuevo fragmento de la zona.
Exploración de la gatera inundada en la Cueva de Santiago: Valentín García y Manuel Fuentes (G. E. Seguntino).
Provistos de neopreno, iniciaron la exploración en la mañana. A poca distancia de la entrada, confirman que el ramal a la derecha no posee continuidad, mientras que el de la izuierda si, pero su estrechez sólo permite pasar a Valentín, quedándose fuera Manolo. Valentín explora en solitario bastantes metros (podrían ser unos 30, difícil confirmarlo, pues la progresión es arrastrándose por el agua). Finalmente regresa, pero en su opinión la gatera posee continuidad que habrá que revisar en el futuro. Proporcionan un croquis a mano alzada.
Desobstrucción y exploración en la Cueva de Trillo: Salvador Calvo y Manuel Nieto.
Cargados de herramienta desobstructora, el taladro autónomo de la FCME y expansor químico, acometen la empresa de forzar la entrada a un pozo. Tras ver el asunto un rato, el “Salva-lombriz” fuerza el paso sin necesidad de desobstrucción, y a pesar del temblor de piernas que no le abandonó hasta salir de allí, explora y elabora un croquis. Se trata de un pozo de unos 8 m, cuya entrada (la que queríamos desobstruir) no es lo más estrecho, sino un paso más jodido aún algo más abajo (este segundo paso fue el causante principal del tembleque de piernas del explorador, pensando en aquello de si podría salir...). [Salida que costó dos horas de maniobras entre apreturas, intentos, retrocesos, una buena dosis de paciencia, valor, autocontrol... y la fuerza bruta de Manuel que tiraba desde arriba del pobre Salva...].
Finalmente, la galería, una estrecha diaclasa que obliga a ir de costado, avanza en direcciones distintas, con desarrollo horizonal debajo de unos 8 m y haciéndose impenetrable en ambos sentidos. Su dirección no es la misma de la galería superior (rumo a la sima Fliper), por lo que no parece que esta galería inferior se relacione con la otra cavidad.
Prospección en el sector VII: Olga Sanjuan, Paco Cuesta, Nacho Hierro, Javi Rejos y Granada Rodríguez (Colaboradora). Pensando que con los que éramos resultaba rentable el pateo, acabamos con un buen trozo de ese sector, concretamente la parte más cercana a la pista 13 (hacia la caseta de vigilancia). El área es más amplia de lo que creíamos, el ancho del sector en esta zona debe acercarse a los 400 m, acabando donde las calizas desaparecen. Posee alguna parte de ladera empinada hacia la cabecera del arroyo. No se encontró nada, aunque parece que en la zona donde acabamos es donde la roca posee mayores posibilidades. Veremos en el futuro, porque lo que sí hicimos fue patear y patear hectáreas de aliagares de los más espesos y pinchosos de toda la zona... ganas hubieron de pegarles fuego. En fin, todos llenos de pinchas, arañazos y hasta las narices de esa zona, que alguno sugirió eliminar del área de trabajo...
Finalmente, todos a la boca de la Cueva de Trillo, donde nos comimos las chuletas sobrantes el día anterior, acompañadas por unas botellas de vino. En nuestra opinión, la salida fue muy fructífera, pues se realizó mucho trabajo del pendiente.
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1995 - 1997
Nuestro Club trabaja en esta zona desde hace varios años, habiendo localizado un buen número de cavidades inexploradas, en general de reducidas dimensiones, y también han sido realizadas ampliaciones de otras ya conocidas anteriormente.
En su momento la zona, una masa de calizas cretácicas de unos 7 Km2, fue cartografiada de forma completa (redes de pistas, carreteras, tendidos eléctricos y telefónicos, etc.), ampliando un mapa 1:50.000 a 1:10.000 y corrigiendo las imprecisiones derivadas. Sobre esta nueva base cartográfica hemos localizado la mayoría de las cavidades.
Para la prospección, la zona fue dividida en 12 sectores cuyos límites son claramente distinguibles, y actualmente podemos decir que se ha pateado aproximadamente el 35 %, habiendo aparecido 33 cavidades nuevas y alguna otra nombrada pero no citada en la bibliografía disponible.
Durante estos últimos años (1995/97) se han efectuado 19 salidas a la zona, dividiendo los trabajos entre la prospección, exploración y topografía de cavidades, casi exclusivamente en los sectores 5, 6, 9, 10 y 12. Como la zona no está lejos de Guadalajara (unos 50 Km.), las salidas han sido de un día de duración en la mayoría de los casos.
En cuanto a la prospección, se ha finalizado con los sectores 1, 5, 6 y 9, faltando parte del 8 y el 12, y permaneciendo sin tocar de forma seria el resto. Entre las cuevas conocidas antes de nuestro trabajo, está pendiente la reexploración y topografía de algunas de ellas, destacando El Hornillo, Santiago, La Raya, Trillo, El Paso, Fliper-2 y Vial, todas ellas con galerías nuevas pendientes de topografiar.
La cueva Vial, explorada por SECJA en un principio, ha sido la más trabajada, ofreciéndonos nuevas galerías que incluso llegan a inundarse cuando llueve, y con bastantes pasos de continuidad apreciable pendientes de exploración. De momento, se han topografiado unos 100 m. de nuevos desarrollos, alcanzando un recorrido de 250 m. y un desnivel de -11 m. (datos estimados), lo que la convierte en una de las cavidades más grandes de este carst.
La Raya exigirá complicadas instalaciones en los techos; Santiago, la exploración de gateras inundadas parcialmente; Trillo, Fliper-2 y Hornillo, penosas desobstrucciones; El Paso un complicado forzado de gateras... en fin, no falta trabajo.
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