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Espeleologicamente el primer grupo en trabajar en él, es el grupo francés AERS en 1974, pero es el eficiente SC Dijón a partir de 1987 el principal protagonista de las exploraciones, alcanzando unos 15 kilómetros de galerías descubiertas.
La cavidad esta constituida por un complejo de meandros, a veces laberínticos, superpuestos y que comunican con tramos cortos de galerías espaciosas. La progresión por ellos no siempre se puede hacer caminando sino en oposición, siendo necesario la superación de delicados pasamanos, como el instalado en el meandro de conexión de la sala de la Cabra y el entramado de galerías que concluyen en la sala del Carbón, o la vira en la encrucijada del meandro Maxim´s con la galería de los Torreros.
Hay que destacar el frió reinante, mas propio de cuevas situadas a mayor altitud. Esto tiene mucho que ver con el a veces peculiar viento huracanado que sopla en el interior de esta montaña.
Según un estudio de los franceses de Dijón, el 70% de las cavidades mas significativas de Peña Lusa, están recorridas por importantes corrientes de aire siempre soplando hacia el exterior, situadas las bocas de dichas cuevas entre los 1200 y 1400 metros, sin embargo a partir de esta altura, la corriente se invierte o desaparece. Este hecho lo atribuyen a la existencia de fracturas verticales en el interior del macizo que cortan los conductos subterráneos predominantemente horizontales.
Nosotros sufrimos el intenso frío reinante durante la travesía que realizamos entre las bocas de torca Fria y cueva del Lobo el pasado mes de marzo. Tras acceder a ella por una chimenea, al encontrarse la entrada habitual taponada por la nieve, encontramos nieve hasta en el fondo de la torca después de descender varios pozos por cuerdas fijas, heladas en algunas zonas.
Jesús Foguer
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