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Recorrido hasta la Sala del Ángel (Jésus Foguer)
La apertura de esta segunda boca, al ser cercana y accesible ha originado la afluencia masiva de espeleólogos de toda la geografía, entre ellos nosotros, por eso se puede apreciar, como ha sucedido en otras cuevas que se han popularizado en los últimos tiempos, la huella que dejamos a nuestro paso por lo que tendremos que ser, si cabe, más respetuosos con el medio.
Esta entrada se abre próxima a la carretera que sube de Arredondo al Portillo de la Sía, después de coronar los collados del Asón, a escasos metros de la desviación a la localidad de la Gándara.
La pequeña entrada, donde corre una fuerte corriente de aire, da paso a una gran galería descendente. Abajo, encontrarnos un desfondamiento que superamos por un pasamanos instalado en la pared izquierda.
Continuamos por amplias galerías plagadas de largas coladas. Pronto encontramos una primera bifurcación en la cual tomamos el camino de la izquierda, lo mismo hacemos a los pocos metros, alcanzando una sala de suelo plano repleta de pequeños gours. Con cuidado de no pisarlos alcanzamos un conducto repleto de formaciones que parte a la derecha, donde cuelgan unas extrañas estalactitas y que da paso a una sala inclinada de suelo resbaladizo, en ella abundan los gours y formaciones. Abajo a la derecha se abre un paso agaterado que desemboca en un largo conducto de suelo arenoso en el que unas veces caminando y otras gateando realizamos hasta cinco zig-zag, izquierda derecha, recuperando siempre el rumbo Oeste, predominante en esta y sucesivas galerías. A una galería que parte a nuestra izquierda casi paralela a la que traernos, continuarnos recto pero se ha de tener cuidado de no tornarla en el regreso.
Por un laminador (lleno de formaciones) llegamos a una pequeña sala donde parten varios caminos, seguirnos por la primera galería que encontramos a la izquierda, amplia y de sección cuadrada, por supuesto rumbo Oeste, en ella realizamos de nuevo varios zig-zag pero ahora derecha izquierda, terminando en un pozo en el que se ven unos spit y que no bajarnos. Buscamos un paso descendente a la derecha que nos deja en una zona agaterada que desemboca en una amplia galería. Descendiendo (120º E.) alcanzamos la cabecera de un P40 equipado con cuerda fija, donde es posible y conveniente montar una vía paralela sobre unos parabolt.
En el fondo de nuevo dirección Oeste, tropezarnos con un desfondamiento y dos resaltes todos ellos equipados, el último de ellos nos deposita en la parte superior de una enorme sala donde el aire se encuentra saturado de humedad, en el fondo un hermoso río cae en forma de cascada. Por un caos de bloques bajarnos hasta un pasamanos descendente. Sin perder altura, en dirección a la cascada, encontramos algún pasamanos que nos evitará resbalones. Tras esta nos sorprende un conducto, donde el aire sopla con virulencia, colmado de delicadas estalactitas excéntricas desafiando a la fuerza de la gravedad. Unas teorías dicen que el viento es el responsable de su formación, otras dicen precisamente lo contrario, que se han formado en hermeticidad total, no se cual será la verdadera, lo cierto es que son muy frágiles y tenernos que pasar con especial cuidado para que generaciones futuras puedan seguir debatiendo el origen de su formación y no el de su destrucción.
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