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A la boca de la Sima Orna llegamos a las 9 de la
noche y empieza a instalarla Jesús, tras un primer pozo
se llega a una rampa de piedras que en medio tiene un
agujero a modo de embudo por el que continua la sima.
Para evitar la caída de piedras desde el embudo se ha
instalado un pasamanos que nos coloca justo en la
vertical del mismo, a este pasamanos se accede tras una
pequeña trepada, teniendo una salida a la vertical del
pozo con gracia, puesto que te quedas colgado como un
chorizo, sin apoyos en las paredes.
Los siguientes pozos son muy cómodos, pero existen varias rampas de piedras que hacen que caigan continuamente en toda la bajada, de forma que, aunque extremamos el cuidado, las piedras pasan silbando cada dos por tres.
La subida, para evitar algún accidente con las piedras,
la hacemos muy espaciada, evitando que haya alguien
debajo cuando se pasa por las rampas y refugiándonos
debajo de los salientes de roca.
Al otro día entramos al Sumidero a eso de la 1:30. Empieza a instalar Eduardo.
La cueva es muy bonita, y técnicamente interesante por la gran cantidad de pasamanos, péndulos, etc. que tiene. No pudimos llegar al final porque nos faltaron 2 o 3 m. de cuerda, pero desde la cabecera del último pozo vimos el fondo y escuchamos el agua, así que puede valer.
Salimos a las 8 o las 9 de la noche.
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