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Como muchas actividades, ésta surgió en una sobremesa. Al principio parecía una de nuestras fantasías. Son famosas la de ir a Eslovenia a descender la Kúbera-Voronya o alcanzar el próximo verano la cima del Kilimanjaro. Pero esta vez la idea fue tomando forma y me parecía una buena ocasión para un reencuentro con el Pico de Urriello, el cual hacía 15 años que no escalaba. A pesar de los kilos de más y la baja forma, sí me sentía capacitado para guiar a una cordada de buenos amigos por una ruta sencilla como es la Directa de los Martínez (IV). Sólo había un problema ¡éramos cinco! había que buscar otro primero de cordada y así formar dos cordadas de tres. Contactamos con Héctor al que hicimos partícipe de nuestro entusiasmo.
Dicho y hecho, el día 13 de agosto iniciamos el ascenso al refugio de la Vega de Urriello en dos oleadas, los “solteros” y más tarde las “familias”, en total 19 entre adultos y niños. Día fantástico, sin nubes, buena temperatura y tres horas de camino nos ponen en el refugio. Las rutinas: preparar el material, estudiar la ruta, cena y a dormir. A las 5.00 suena el despertador, desayuno y con las frontales a ascender la gran Canal de la Celada hasta el Jou Tras Pico. Disfrutamos de un amanecer maravilloso. Ya al pie del itinerario comienzan los rituales: colocarse el arnés, reparto de material, ajustarse el casco y los “gatos” y ¡a por ello!
Somos las dos primeras cordadas de esta vía bastante concurrida (es la ruta normal que utilizan los guías con sus clientes). Pero no seremos los primeros en llegar a la cima. Tenemos algún momento de tensión con otras cordadas que resolvemos con dosis de paciencia y cortesía por nuestra parte, ¡qué le vamos a hacer! La ruta consta de cinco largos L1 (15 m-V), L2 (40mIV), L3 (30m III), L4 (40m IV+) y L5 (40 m III+) con pasajes de gran belleza como los tubo de órgano del quinto largo. Recibimos los ánimos de nuestras familias y amigos que desde abajo nos jalean. Todo en ambiente muy alpino, tiempo estupendo y vistas fantásticas. A partir de aquí comienza una trepada de grado II delicada hasta la cima. Y la sorpresa ¡la cima es una arista! Desde abajo parece que habrá una gran plataforma. ¿7 horas de escalada? ¡Ya nos vale! Sentimos orgullo de haber llegado hasta aquí pero hay que darse prisa, se están formando nubes de tormenta. Hacemos la foto de grupo con la pequeña imagen de la Virgen de Covadonga y comenzamos el descenso hasta los rápeles que discurren por la misma ruta por la que hemos subido. Desde abajo miramos a la montaña con otros ojos, ya no es una ilusión, el Pico de Urriello es una realidad. La nota amarga del día fue ver, a nuestra llegada al refugio, cómo dos compañeros caían fulminados por un rayo en la horcajada de la Corona del Raso. Uno perdió su vida y su compañero quedó gravemente herido. Santi Héctor y Quique colaboraron con los especialistas del CEISPA en el traslado del herido al helicóptero. Esto nos recuerda que las montañas son peligrosas y hay que acudir a ellas con inteligencia y respeto.
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