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El viernes 6 de abril. (1er día). Salimos a las cinco y cuarto de la tarde de Guadalajara. Pasamos la Junquera a las 12 de la noche y llegamos al puerto de Marsella a las 5 de la mañana.
Sábado 7 de Abril. (2º día). A las siete de la mañana, entramos en la zona portuaria y por un problema en los billetes nos hacen esperar una hora y media. Ya en el barco, nuestro problema es como dormir, pues en la sala “Pulman” huele mal. Nos dicen que tengamos cuidado con los pasaportes y el dinero. Se nota un cierto malestar, no ha hecho más que empezar el viaje y la moral del grupo es muy baja. A las doce de la mañana por fin zarpamos a nuestro soñado viaje. Al cabo de una hora, pagamos un suplemento y conseguimos tres camarotes, la alegría es general.
Domingo 8 de Abril. (3er día). A Túnez llegamos a las once y media de la mañana. La aduana es un suplicio. A las dos de la tarde conseguimos por fin acabar con los múltiples controles. Se colocan las emisoras en los coches y parece que todos los europeos que estamos por Túnez tenemos el mismo canal. A las tres de la tarde salimos. Paramos a comer en Fouchapa.
Ya por la tarde, al entrar en Kairouan, dos motoristas nos dan instrucciones para llegar hasta la Medina, no sabemos si fiarnos, pero al final, como ninguno sabemos llegar, Valentín decide hablar con uno de ellos y por dos dinares nos lleva hasta un lugar donde poder dejar los coches y nos enseña la medina. Compramos unas alfombras y a las ocho continuamos viaje hasta Sbeitla, donde llegamos a las diez y media de la noche. Esta vez dormimos en hotel (por fin una ducha, aunque se cayese todo a trozos en las habitaciones).
Lunes día 9 de Abril. (4º día). Visitamos las Ruinas Romanas de Sbeitla, donde nos vendieron de todo (monedas, estatuas) y el guía se forró con nosotros.
A las once de la mañana partimos hacia los oasis de montaña. Pasamos por Kasserine, donde paramos a comprar comida en un mercadillo. Juancar se da cuenta de que no tiene su querida bocina. Llegamos a las dos a Gafsa, después de unos cuantos despistes, encontramos el cajero y comemos en un hotel.
Por la tarde pasamos por unas minas de fosfatos.En Metlaoul nos desviamos por una carretera secundaria. A las seis y cuarto tenemos una visión espectacular con el sol y los camellos en el horizonte. Todos nos bajamos de los coches y nos ponemos a hacer fotos. Parte del grupo se acerca a los camellos, teniendo un grato encuentro con el camellero.
Intentando llegar al oasis, nos topamos con la frontera argelina. Los guardias nos miran sorprendidos. Nos hemos equivocado de carretera. Se nos ha echado la noche encima y no encontramos el lugar de la acampada, pero pronto aparece de la nada un personaje en una motocicleta, que nos lleva a un lugar para acampar. Sufrimos el primer problema con la arena y los coches, cuando logramos sacar uno, se queda atrapado el siguiente. A Salva, hay que remolcarle hasta el campamento.
Después de unas cuantas vueltas, conseguimos colocar los vehículos y las tiendas. Cenamos, bebemos y descubrimos a este personaje (Abdul), que nos habla de estas tierras y de sus costumbres. Cantamos, bailamos y reímos. Es un momento de gran felicidad en el grupo, hace una noche estupenda, la luna brilla en todo su esplendor y la fiesta dura hasta las tres de la mañana. Cuando casi todo el grupo esta ya durmiendo y solo quedan unos cuantos por acostarse, aparecen por las sombras dos soldados fronterizos, que consiguen asustarnos con preguntas; todo queda en nada, y hasta parece que se están riendo de nosotros.
Martes 10 de abril. (5º día). Por la mañana nos dirigimos al encuentro de Abdul, que tiene un puesto en Mides. Nos enseña el antiguo pueblo, fundado por los romanos y el cañón de Mides, donde filmaron el “Paciente Ingles”.
Compramos piedras y rosas del desierto, le pagamos a Abdul una suma de dinares considerable, le regalamos una camiseta del viaje y ponemos rumbo a Chibika y Tamerza. Donde tenemos la primera vista del desierto, es impresionante mirar a un lado y ver el desierto y darte la vuelta y ver agua y vegetación.
Ya en Tozeur, en una gasolinera, además de llenar los tanques con gasoil, tenemos que regatear el precio del agua. Nos quieren cobrar el doble. Pichi pone manos en el asunto y pide la lista oficial de precios. Nadie de la gasolinera habla francés, o se hacen los longuis. Al final conseguimos pagar su precio. Comemos en Tozeur y visitamos un palmeral con más de 200.000 palmeras.
En Nefta empieza la aventura. Después de muchas vueltas despistados por el palmeral, conseguimos salir de él gracias a Alberto, que utiliza el GPS. Un verdadero laberinto de huertos y caminos estrechos que se cortan de repente.
Ya en el lago salado de el Chott el Jerid, a menos de un kilómetro nos damos cuenta de que no recorremos una pista. Al intentar dar la vuelta, Salva se empieza a hundir en la sal. Con el coche de Juancar se tira del coche de Salva y se hunde también. A base de tirar con la eslinga y empujar, conseguimos salir de este atolladero.
Al volver hacia el palmeral, por casualidad, encontramos el camino. El resto del recorrido (50 Km.) lo hacemos de noche, una pena no ver nada. Una vez fuera de la sal y a unos 15 Km. de la carretera, decidimos acampar al raso, en medio de este paraje tan alucinante. Hay estrellas por todas partes y el horizonte se puede ver en los 360 grados. Empezando a cenar las estrellas dejan paso a la Luna llena, el espectáculo está servido.
La luz de la Luna nos deja divisar el lugar en el que hemos decidido pasar la noche. No hace nada de viento, decidimos hacer una hoguera con los pocos matojos que tenemos alrededor. La filosofía, ecología, religión y hasta la metafísica, entran en nuestra conversación y todo hace pensar que estamos en una especie de paraíso sin árboles ni agua alrededor. El alcohol con que se riegan todas las elucubraciones se va agotando, al igual que las energías de los que nos vamos dejando llevar por el sueño.
Al final de la noche, bueno, más bien en la madrugada, Paco pone orden a los tres borrachuzos que andan llenándonos los sacos de humo con un olor repugnante (que nos acompañará todo el viaje). Pero todo hay que decirlo, Paco fue ayudado por una frase de Ana: VALENTÍN, VEN.
Miércoles 11 de abril. (6º día). Por la mañana, desayunamos con pocas palabras. Oscar se mosquea con unos arañazos en la pintura del capó. El horno no está para bollos. Por el camino, encontramos a dos motoristas que están entrenando para competiciones por el desierto. Nos explican la ruta a seguir desde Douz, y nos animan a hacerlo solos.
El coche de Salva se queda sin batería, conseguimos arrancarlo con ayuda de unas pinzas. Se produce una discusión por las emisoras sobre si lo que vemos es un espejismo o un oasis repleto de agua y palmeras. Más adelante, nos damos cuenta de que era un espejismo. Cualquier excusa es aprovechada para bajarnos de los vehículos, hacer fotos, e incluso echarse unos bailes al son de la música de este país.
Se produce un pinchazo en el coche de Valen. El día se está poniendo cargadito, no tenemos cara de buenos amigos. Poco a poco el día se hace llevadero porque empezamos a oler el desierto. Estamos cerca de la gran aventura que hemos venido a buscar.
En Douz, compramos una batería nueva y arreglamos el pinchazo. Comemos en un restaurante típico y como turistas que somos, nos intentan cobrar un montón de dinares. La comida esta mala, sin duda el peor sitio en el que hemos comido hasta ahora. Nos dirigimos a la oficina de turismo, donde nos informan de que es mejor contratar un guía para adentrarse en el desierto. Pensamos que lo nuestro es la aventura, así que después de comprar agua y pan, rellenar las garrafas de gasoil y poner los GPS apunto, nos metemos en el desierto.
Al cabo de una hora, volvemos por donde hemos venido, con las orejas gachas por no saber como salir de unos invernaderos en los que nos hemos metido. De vuelta a Douz, discutimos el precio con los guías, también discutimos entre nosotros, el día a sido muy largo.
Intentando cenar en el desierto, nos sorprende una tormenta de arena. Al coche de Salva se le abre la puerta y se doblan las bisagras, rápidamente se monta un taller improvisado para poder cerrar la puerta; el maletero empieza a tener una duna dentro. Unos cuantos valientes se quedan a dormir en el desierto, consiguen poner la tienda y quedarse a pasar la noche. El resto nos vamos a un hotel muy puesto, con piscina de aguas termales, a pesar de que son las once de la noche nos damos varios baños e incluso alguno se da un masaje. Por fin a la cama.
Jueves 12 de Abril (7º día). Comienza la ruta del desierto. Es muy difícil no quedarse atrapado entre las arenas de las dunas. Constantemente hay que bajarse y empujar los coches. Con un poco de práctica, aprendemos que hay que acelerar al subir las pequeñas dunas y a soltar gas cuando nos encontramos en la cima.Hay zonas, que son mas fáciles de recorrer, pues deben de ser muchos los que pasan por aquí, y podemos ir por sus huellas.
La alegría es general, por fin estamos disfrutando de la gran aventura. El paisaje es de lo más alucinante, todo a base de pequeñas dunas, que tenemos que subir y bajar constantemente. En las grandes dunas, el tipo de conducción cambia, ahora hay que forzar los motores, para no quedarse atrapados en la arena y poder subir hasta la cumbre.
Ya en el Oasis de Ksar Ghilane, un personaje se nos acerca y nos indica que tenemos pérdida de aceite, al coche de Juancar se le ha roto el filtro del aceite. Conmoción general. Pero Sucran, nuestro guía, dice que lo llevemos hasta un cuartel militar, que conoce a alguien que lo puede arreglar.
Por otro lado, Valen descubre que dentro del gran oasis hay 50 todo terrenos identicos que el de Juancar. Todo se soluciona; nos venden un filtro de aceite igualito. La sorpresa viene de mano de Oscar, que también vuelve con el filtro arreglado. INCREIBLE, en medio del desierto y con dos filtros (cosas del desierto).Los que pasaron la noche en la tienda, se dan un chapuzón, en las aguas termales del oasis.
Cogemos una pista que parece interminable, donde nos damos cuenta de que al coche de Salva se le han roto los amortiguadores. Las emisoras empiezan a dar problemas. El alternador del coche de Salva, está roto, hay que cambiar de un coche a otro las baterías, para poder seguir viaje. El coche de Oscar pincha. A pesar de todos estos problemas, hoy hemos jugado con las dunas, la alegría esta presente en el grupo, Juancar saca el balón de rugby, y nos ponemos a darle patadas como locos. Llegamos a comer a Matmata.
Después de visitar las casas trogloditas, incluida una donde filmaron unas escenas de la Guerra de las Galaxias, viene un momento amargo para todos: Oscar, Alberto y Ricardo, tienen que partir para España. Reorganizamos los equipajes, comida y cosas comunes en los coches, y mientras que ellos se van camino del barco los demás continuamos viaje a Techine, donde montamos el campamento para pasar la noche.
Viernes 13 de abril (8º día). La mañana comienza de lo más agradable, parece que se acabaron las prisas. Desayunamos muy tranquilamente, solo se le ve preocupado a Salva, por lo de tener que andar cambiando las baterías de los coches. Aún nos queda mucho por ver, y también muchísimos kilómetros.
Este día visitamos Kasat Hadada, Tataouine y Chenini, donde volvimos a cambiar la batería del coche de Salva y nos dirigimos a Gabes para dormir esa noche en hotel.
Sábado 14 de abril (9º día). Después de unas cuantas horas de carretera y un monumental atasco en la ciudad de Sfax, conseguimos llegar a la ciudad de El Jem, donde visitamos el Coliseo Romano. Esta noche dormimos en un hotel de Sidi Bou Said.
Domingo 15 de abril (10º día). Ya en el barco, los recuerdos de los días pasados se nos acumulan, volvemos a casa después de muchos kilómetros recorridos por ese país tan maravilloso.
Lunes 16 de abril (11º día). De Marsella a Guadalajara, mil kilómetros, cambiando las baterías de los coches.
Martes 17 de abril (12º día). El viaje termina a las 7 de la mañana en Guadalajara.
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