OTRAS ACTIVIDADES

SALTO TANDEM   en  Ocaña (Madrid)

 
 

El sábado 25 de Mayo de 2002

La organización de la actividad a corrido a cargo de  Mariano, un amigo de Ricardo Díaz (amigo cañonero de Abismo) y gracias a este último nos hemos incorporado Ricardo de la Torre, Sara (novia de Ricardo), Olga y yo mismo.

 
 

Llegamos al aeródromo sobre las 13h30, ya han saltado Mariano y sus amigos. Nos presentamos a la monitora y nos explica que debemos hacer grupos de dos para asociarnos cada uno de nosotros con nuestro monitor. Pasamos a un bungalow en el que nos presentan a nuestros monitores y nos ponen un video con el proceso del salto tandem. Nos resaltan una serie de instrucciones para el buen devenir del salto. Aquí os reproduzco lo básico: cuando nos coloquemos en la puerta de salida debemos pegar la cabeza al monitor y mirar al interior de la avioneta, debemos flexionar las piernas tocando el suelo de la avioneta y recoger los brazos sobre las cinchas del pecho, no abriremos los brazos hasta no recibir un golpe en el brazo y continuaremos durante todo el salto con las piernas flexionadas tratando de tocar el culo de nuestro monitor. Recibiremos después de la caída un golpe en el hombro, señal  para recoger de nuevo los brazos instante en el que se abre la campana, a partir de ahí ya podremos hablar con el monitor, este nos dejará los mandos de la campana para poder liberarse él de nuestro peso y que colguemos así de la campana. Para el momento de la toma sólo hay que flexionar las piernas para que sea el quien haga la toma de tierra.

Las instrucciones no son muy complicadas son tres cosas que no parece difícil de cumplir, pasamos al hangar dónde nos visten de romanos. Nos dan un mono para cada uno y un arnés integral.

Por fin llega el momento, aterriza la avioneta y se aproxima al hangar, sin parar el motor cogemos chichonera y gafas y nos acercamos a la avioneta. No lleva puerta y subir al interior es como montar en un 1430 de un macarra de los años 70, no hay asientos, el suelo es de moqueta envejecida y paredes y techo están recubiertos de un algo que en su momento fue beige y que ahora desde luego no lo es. Además abundan los sietes que dejan ver la chapa de la avioneta.

Como os he dicho no hay puerta, así que una lona sirve para tapar el agujero por el que hemos montado. El único asiento es el del piloto que nos mira indiferente al montar. Subimos una muchacha que ha hecho el curso acelerado y lleva unos 20 saltos, Olga, su monitor (francés), mi monitor (búlgaro) y yo. Nos sentamos en el suelo y despega la avioneta.

 
 

Comenzamos a ganar altura dando vueltas en torno al lugar de despegue. Es todo muy lento, llegar a la altura de salto (sobre los 3800 m) nos lleva casi media hora. Todo ese tiempo estamos en silencio un par de comentarios del monitor de Olga al principio y otro par de ellos míos son lo único que rompe el silencio. Mi monitor tiene en todo momento cara de concentración y el de Olga acaba durmiéndose, yo mientras tanto, que estoy junto a la ventanilla, me dedico a ver lo pequeño que se vuelve todo.  De repente recibo un golpe en el hombro y me indica mi monitor que vamos a repasar las instrucciones. Por lo sencillas que son y por la cuenta que me trae me las sé de memoria así que paso la prueba sin dificultad. Ocupamos la peor posición y unir mis cinchas a las suyas nos lleva un ratillo. Cuando ya estamos preparados ayudo a subir la lona. De repente aparece ante mí muy a los lejos el suelo, joder que "patio" nunca había visto nada desde tan arriba.

La muchacha que nos ha acompañado en el vuelo es la primera en salir, le recuerdan que nosotros los tandistas tenemos una zona de toma y ella otra. Me impresiona como se coloca en la puerta y se tira al vacío. Los siguientes son Olga y el francés... ¡suerte Olgaaaaaaaa!. Por fin nos llega el turno, culeamos por el suelo de la avioneta, ya estoy unido a la suerte del tipo que llevo a mi espalda, por suerte tiene cara seria y eso siempre inspira confianza.

 
 

Llegamos al borde y me saca fuera, flexiono las piernas como una gimnasta y toco el suelo de la avioneta por fuera, la primera obligación esta cumplida. Recojo los brazos sobre mi pecho y cojo mis cinchas con fuerza, además pego mi cabeza al pecho de mi búlgaro querido como si fuese un bebe y estuviese en el regazo de mi madre y miro para dentro de la avioneta como si hubiese cine. Esta segunda obligación esta cumplida. Así en esa postura con todo mi cuerpo en el aire sujeto únicamente por las cinchas del monitor, de repente noto como saltamos. Volteamos una vez, ya nos lo habían advertido y por fin nos estabilizamos. Recibo el primer golpe en el brazo y suelto las cinchas abriendo los brazos, las piernas continúan flexionadas. 

Comenzamos a caer a una velocidad acojonante, el suelo da la sensación que se aproxima a velocidad de la luz, jamás había experimentado tanta sensación de velocidad ni siquiera con la moto. No vamos muy deprisa 140 km/h pero la sensación es muy intensa. Noto otro golpe en el brazo, es la segunda señal y ahora recojo los brazos para aguantar el tirón. Ya se ha abierto el paracaídas,  ahora puedo hablar con mi monitor me felicita porque le he ayudado mucho y todo nos ha salido muy bien. Me da los mandos para liberarse de mi peso y comienzo a notar una ligera sensación de mareo.

 
 

            Me sigue hablando dándome indicaciones sobre hacia dónde debo girar etc, mi mareo sigue aumentando y empiezo a temer que voy a vomitar, aguanto y no le digo nada. La caída libre duro unos 40 seg. y el planeo con el paracaídas unos 5 minutos. Por fin llega el momento de la toma, flexiono y cogemos tierra de pie perfectamente, joder como mola la tierra firme.

Le saludo y a unos 20 metros nuestros están Olga y su monitor. Sigo mareado aunque empieza a pasárseme. La chica que salto con nosotros se ha equivocado y va a tomar tierra en un sitio que no debe.

Hablando con Olga descubro que no eran tres indicaciones sino cuatro y que la cuarta que yo no he hecho es fijar la vista en el horizonte y no mirar al suelo. Yo me he pasado mirando el suelo toda la caída libre, la próxima vez no olvidaré fijar la vista en el horizonte.  A pesar del mareo la experiencia ha sido maravillosa.  
 

Valentín García Mota