|
Eduardo Marín es el director del curso, también será a su vez monitor, y da una clase de “topografía”.
Encargándose también de muchas tareas burocráticas necesarias para llevar a buen puerto este proyecto.
Paco Cuesta se queda encargado de la coordinación del curso, ayudando a Jesús Foguer y a Eduardo en sus tareas. Da una clase de “introducción al medio”.
Jesús Foguer se encarga de todo lo relacionado con el material y las instalaciones, además, al igual que Eduardo, será monitor.
José Maria Rebollo y Nacho Hierro se quedan encargados de las fotografías.
Ignacio Gutiérrez, Manuel Nieto, Juan Oliva, Benjamín Rebollo, Héctor Rodríguez acceden a ser monitores del curso, ayudando en todo.
Ángel Sánchez se encarga de la clase de “geoespeleología”, y es monitor.
Jesús Guinea da la clase de “prevención de accidentes”.
Salvador Calvo da la clase de “iluminación”.
También hay que hacer especial mención a todos los que han colaborado con el curso, ayudando en la organización, en las múltiples salidas al barrancazo y a las simas, para, en unos casos hacer nuevas instalaciones, y en otros, revisar el estado de los tacos. Seguro que se me queda alguien en el olvido (que me disculpe): Paco Míguez, Inmaculada Ruiz, Santiago Gutiérrez, Fernando Henche, Manuel Fuentes.
Se realizaron carteles para el curso, y se llamó a conocidos que pudieran estar interesados. El resultado fue sorprendente: hubo mucha gente interesada. Nos encontramos con el dilema de meter en el curso a dos más (14 cursillistas), y aún así dejamos en tierra a otros cinco.
Comenzaron las salidas al Barrancazo (se hicieron 4 antes del curso) encontrándonos que, después de 6 años sin ir por allí, habían cambiado mucho las cosas, estaba lleno de instalaciones de escalada y de escaladores por todos los sitios, encontrándonos, incluso, tacos tapados con cemento. Se repasaron las cabeceras y decidimos utilizar las chapas de escalada que nos vinieron al pelo.
Jesús organizó todo el material del club. Comprobó que no es tanto lo que había que comprar, contando con los equipos personales que prestaban algunos socios del club y la Federación Castellano Manchega de Espeleología. Con esto se consiguió una importante reducción en el presupuesto.
Eduardo y Paco siguieron con todo lo relacionado con el curso. Aún quedaba mucho por hacer. Varios viajes a Madrid a pedir presupuestos de material y comprar libros para los cursillistas, federarlos, conseguir un seguro de responsabilidad civil para los monitores, organizar los grupos, reuniones de todos los implicados para unificar criterios. Se preparó un manual básico para la iniciación a la espeleología, etc..
Nacho Gutiérrez se desplazó hasta Viana para hablar con los dueños de las fincas colindantes a las paredes que íbamos a usar, pedirles permiso y explicarles que íbamos a realizar un curso legal, subvencionado por la Diputación. Accedieron a darnos permiso para usar sus propiedades.
En una reunión con Paz Corbacho presidenta de la Federación, se consiguió una subvención de 300 €. Esto nos dio un margen de maniobra estupendo, se podrían pagar los desplazamientos a los instaladores y reservar una mayor cantidad para imprevistos.
|