VI CURSO DE INICIACIÓN A LA ESPELEOLOGÍA 2002
 
EL BARRANCAZO
 
  Comenzó la primera sesión de prácticas en exteriores. Paco iba tomando nota de las aptitudes y cualidades de los cursillistas (le llegaron a llamar “el hombre de la carpeta”). Aprovechando la parada para comer, se hizo una primera valoración, se reorganizaron los grupos, cambiando a monitores y cursillistas y, procurando colocar juntos a cursillistas del mismo nivel.

Por la tarde, comenzaron las segundas prácticas. Se cambió una de las vías, haciendo pasar la cuerda a través de un paso estrecho al lado de una piedra encajada en las paredes, complicando así esta práctica. Se empezó a instalar el pasamanos, el cual tenia una parte en volado, también se instaló la escala y un volado de 25 a 30 metros de altura.

Tuvimos un poco de follón con los escaladores que intentaban usar los huecos que había entre nuestras instalaciones, refunfuñando porque les habíamos utilizado las vías que ellos querían hacer.

A última hora de la tarde, y ya empezando a echarse la noche encima, se formó un pequeño atasco en la vía del paso estrecho, y hasta que no salieron todos, no pudimos ponernos en marcha hacia el Molino. Llevábamos una hora y media de retraso, según el programa.

Ya en el aula del Molino, Salvador Calvo, impartió una clase teórica de “iluminación”. Y como estábamos muy ajustados de tiempo, se nos juntó con la cena. Después, más de la mitad de los cursillistas se fueron a dormir, se lo habían merecido, después de andar todo el día cuerda arriba, cuerda abajo, con un montón de fraccionamientos. El resto nos vimos en la televisión las fotos digitales que Nacho Hierro, había estado haciendo durante todo el día; y unas cuantas diapositivas que había traído Jesús. También valoramos las habilidades de cada uno de los cursillistas y organizamos los grupos para el día siguiente. Ángel y Eduardo iban a estar exclusivamente con un cursillista que iba bastante flojo y con otro que le faltaba seguridad.

El domingo a las 9 de la mañana desayunamos, recogimos el equipaje y nos dirigimos al Barrancazo.

Esta vez iban a conocer la parte más dura de la espeleología. Durante estas terceras prácticas hicieron el paso estrecho, la escala en volado (muy dura esta prueba, pues se colocó en volado y tenía una altura de unos 8 metros), el pasamanos, un paso de nudo en volado, pasos con desviadores, y la prueba de fuego, la cuerda en volado (25 m.), aquí soló lo hicieron 7 cursillistas. Esto nos dió una idea de como formar los grupos para ir a las simas a la semana siguiente. Sobre las 5 de la tarde, habíamos terminado de desinstalar. Despedidas y los monitores a seguir currando. Todos al local a organizar un poco el material y el fin de semana siguiente.

Hay que agradecer la ayuda inestimable de Manolo, del club Seguntino de Sigüenza. Nos prestó muchos mosquetones y metros de cuerda, ayudándonos a instalar y dando consejos.

 
 
Paco Cuesta
 
  Web Club Abismo