RUBICERA (Cantabria)
6 de diciembre de 2003. Valentín García
Jesús Foguer, Paco Cuesta, Manuel Fuentes, Paco Mínguez, Juan Oliva, Inma Ruiz, J.Carlos Tomás, Angel Sánchez y Valentín García.
 
 

La publicación en el nº 18 de la revista Subterránea de un artículo sobre la travesía entre Rubicera y nuestro conocido Mortero de Astrana, desató la imaginación en diversos miembros del club. Fue así como comenzó a barajarse la idea de pasar el puente de Constitución en la zona más frecuentada por nuestro club, con el permiso de Javi y su afán por Tamajón y de Fernando y su compromiso con Poveda. La logística corrió a cargo de J.Carlos. Esta visita a Cantabria tenía el objetivo principal de conocer a fondo la Rubicera, tratando de avanzar lo más posible por el río. Con vistas a enfrentarse a la travesía en Marzo, Abril o Mayo de este año 2004. El resto del puente un grupo lo emplearía en hacer turismo y otro grupo aprovecharía para visitar Covamur.

Iniciamos la aproximación a las 12:30, desde una borda que hay casi en lo alto del puerto, a unos 300 metros de la carretera por una pista que sale a nuestra izquierda, según lo subimos, tras una curva a derechas. Partimos por un camino marcado paralelo al valle que nos lleva en 5' hasta dos casas de labor y en otros 5' hasta otra casa solitaria. Recorremos este camino junto a un gran muro de piedra. Al llegar a esta última casa comenzamos una rampa, a los 5' de subida pasamos junto a otra casa, tras otros 10' de subida tomamos una pequeña senda que discurre paralela al valle y que se separa de la que traemos inicialmente. Así, tras otros 5', estaremos en un pequeño bosque de hayas secas. Buscando siempre el camino más próximo a la cornisa que estamos recorriendo pasaremos junto a un gran monolito de piedra que nos dice que vamos bien. En 5' más de camino llegaremos a la canal de bajada, se trata de una gran canal que se estrecha al final y nos lleva a un pequeño diedro, se puede destrepar con facilidad. Avanzamos por la terraza en dirección sur hasta encontrarnos con otra canal en cuya cabecera buscaremos una instalación de dos parabolt que nos permite salvar 17 metros de desnivel hasta otra terraza o nivel inferior. En la base de este destrepe nos encontramos con la primera boca de la Rubicera, se trata de su entrada Norte. Hasta este punto habremos tardado 40-45 minutos. Desde esta terraza y tomando de nuevo rumbo sur llegaremos hasta la boca Sur de entrada a la Rubicera. La aproximación se puede hacer en 1h o 1h15, nosotros fuimos disfrutando del paisaje que es excepcional, la vista del valle de Asón, con su cascada, es maravillosa si se tiene la suerte de disfrutar de un día claro. Es importante conocer que existe a unos 50 metros de la boca Norte, siguiendo la cornisa en dirección Sur, una pequeña anilla que permite hacer un rápel hasta un canchal próximo a la carretera. Es ésta una alternativa para la salida de la travesía, si se hace en sentido Astrana-Rubicera, permitiendo llegar de forma fácil a la carretera evitando la instalación previa de las dos cornisas que hemos salvado.

La primera ocasión en la que tuvimos conocimiento de la Rubicera fue por los comentarios de Paco Cuesta y Nacho Hierro. Habían tenido la ocasión de visitarla gracias a un amigo, con el compromiso de no divulgar los trabajos que se realizaban en esta cavidad. Según sus comentarios habían visto algunas de las formaciones más bonitas y disfrutado de parajes subterráneos poco transitados. En su afán de proteger esta cavidad y cumpliendo con su compromiso no fue, hasta unos cuantos años después, que se organizara la primera visita a la cavidad, tras haberse divulgado su existencia. Ya se había visitado en un par de ocasiones la red superior de la Rubicera y ahora pretendíamos contemplar los tesoros que nos habían descrito Paco y Nacho y llegar a la conexión con el rio, cuyo meandro conducía a completar la travesía Rubicera-Astrana. La documentación que disponíamos era el artículo de Subterránea y otro de la revista Cuadernos del Valle de Asón, sin ninguna topografía detallada.

Entramos en Rubicera sobre las 14:15 de la tarde. Para llegar hasta la estrechez que lleva al nivel inferior hay que caminar siempre hacia nuestra izquierda, en 15' llegaremos, con rumbo S desde la entrada, a una gran sala en descenso. Pasaremos por una zona en descenso llegando a otra gran sala, por una cornisa tomaremos rumbo E (siempre a la izqda). Nuestro primer encuentro interesante serán unas bonitas excéntricas blancas, desde aquí alcanzaremos rápidamente otra gran sala caracterizada por ser un enorme derrumbe en cuyo vórtice esta la estrechez que conduce al nivel inferior, a esta sala se llega por el O y descendiendo en dirección E encontraremos la estrechez. Llegar hasta aquí lleva 45'. La estrechez consta de dos tramos descendentes con una pequeña repisa intermedia que permite hacer una rotación para cambiar de dirección. Se pasa con facilidad pero Juan Carlos y Ángel, convalecientes aún de los efectos de otra, decidieron no pasarla y recorrer el nivel por el que habíamos llegado. Tras alejarnos Juan Carlos quiso probarse y consiguió pasar la estrechez, volviendo a salir para visitar junto con Ángel el nivel superior.

Tras pasar la estrechez, sobre las 15:25, la primera encrucijada nos obliga a hacer un giro a nuestra izquierda y tomar rumbo NE. En 10' llegaremos a una rampa arenosa descendente que se cruza con una galería de rumbo O; a nuestra izquierda nos acercamos a contemplar unas formaciones "coralinas" y un gran número de fósiles. Tenemos que deshacer el camino para llegar hasta el final de la rampa descendente y doblar a la derecha O. Tras caminar 10' por un cañón tomaremos una ventana que nos evita un salto de unos 2 metros, atención porque en este cañón, en la pared de la derecha, nos encontramos de nuevo con restos fósiles. Recorremos 5' de suelo arenoso y nos plantamos ante un cruce triple en dónde debemos tomar el camino más a la derecha (E). Otros 5' de recorrido por galería de suelo arenoso nos llevan a un paso en el que nos encontramos una cuerda fija que pasamos de largo.

Entramos a una gran sala, por el S. El rumbo E (derecha según llegamos) nos permite continuar la travesía y el rumbo O (izquierda según llegamos a la sala) nos lleva a la sala de la Teta , a la que llegamos sobre las 16:00. En esta sala, además de una gran estalagmita que le da nombre, nos encontramos tres formaciones sorprendentes y que justifican la visita de esta cavidad. La primera son unas "perlas" que están en formación en el suelo. Le suceden unas estalactitas formando unas curiosas cristalizaciones de yeso de color negro que se dan en la pared y que tienen la forma fantasmagórica de un alien o de un pulpo que parece sobresalir de la pared. La última sorpresa eran unas estalagmitas de no más de 20 cm. y del grosor de un cabello, que se elevan del suelo de forma inclinada. Estos macarrones del grosor de un pelo desafían a la gravedad y a las corrientes de aire de la cavidad, la zona esta delimitada por una pequeña barrera de piedras de unos 25 cm. de diámetro, alcanzando algunos pelos esa altura. Mucho cuidado por favor si alguien visita este rincón, mucho cuidado al contemplarla y fotografiarla, es inverosímil que aquello esté en pie. En esta sala existe un goteo con un par de garrafas que nos permitió comer y potar. Sobre la 17:15 nos pusimos en marcha de nuevo.

Tras 10' giramos a la derecha y llegamos a una sala en rampa con la característica de tener el suelo hueco, caminamos sobre un estrato fino que resuena con nuestras pisadas. Tras otros 10' tomamos a la dcha. (rumbo S) hasta un pasamanos tras el que descendemos una pedrera. Llegamos a una sala que asciende a nuestra izquierda y que tiene dos ventanas frente a nosotros, debemos tomar la de la izquierda. Abandonamos la pedrera para llegar a un pasillo arenoso, en 5' nos encontramos con otro pasillo que lleva dirección S, debemos girar a la derecha, al Sur.

La próxima dificultad es el pozo 31m al que se accede por una gatera. Se abre tras un gran balcón, lo encontramos instalado con cuerda vieja y decidimos colocar la nuestra. En la base nos reagrupamos todos sobre las 19:00. Comienza aquí un meandro descendente que deberá llevarnos al río. Tras recorrer 5' hacemos un cambio de nivel en el suelo del meandro. Nos aparece un pasillo a nuestra izquierda transcurridos otros 5', hemos de seguir recto. De nuevo 5' después nos encontramos con otro pasillo a la izquierda; en esta encrucijada, en la pared de la derecha, hay una gran flecha negra que señala el pasillo por el que venimos, si continuamos recto llegamos a una de las tres bajadas que nos lleva al río, si tomamos el pasillo de la izquierda (opción recomendada) también llegamos al río.

Recorrimos ambas alternativas y pudimos ver que siguiendo rectos en esta encrucijada llegamos a una zona cuyo techo parece la quilla de un barco, da la sensación que la galería fuese el vaciado de un barco. Como os decía es mejor tras visitar este techo deshacer el camino y regresar a la encrucijada para tomar el pasillo de la izquierda; andando por él aparecemos en un gran cañón arenoso de sección cuadrada y llegamos hasta una pequeña cascada del río, tras destrepar en un par de ocasiones.

Caminamos un poco el curso activo pero eran las 20:30 y el río venía con cierto caudal, nos pareció la opción más recomendable el regreso. El objetivo, en cierta medida, estaba cumplido y aunque no habíamos llegado hasta el pasamanos que salva la cascada del río de la Rubicera ya no existe riesgo de perdida. No está resuelta la duda sobre el estado y dificultad de ese pasamanos pero atendiendo a lo poco que hay escrito sobre esta travesía debe estar instalado.

En el regreso nos encontramos, en la cabecera del pozo, con un grupo madrileño que visitaba la cavidad, mientras, unos compañeros suyos habían entrado por Astrana con el propósito de hacer la travesía. Tal como habíamos visto el río de la Rubicera y por lo que nos dijeron a la mañana siguiente en Ramales la gente de MTDE el río Leolorna, en sus pasamanos, estaría inaccesible. En la salida tras superar un pequeño despiste en el nivel inferior llegamos rápido a la estrechez, se trata de un derrumbe y a media altura a la derecha nos encontramos la entrada del paso.

Una noche excelente nos permitió disfrutar en el regreso hasta los coches de un cielo estrellado que nos hizo olvidar el frío de la madrugada. Llegamos a la borda de la que habíamos salido sobre las 01:30 y allí nos encontramos con Angel y J.Carlos. Ellos, tras haber abandonado la cueva después de visitarla, tuvieron energía y corazón para llevarnos un termo con un delicioso caldo caliente.

Espero que las notas, que fui tomando pacientemente en el camino de ida durante la visita, permitan que alguien se adentre en la Rubicera ……..y si, no sale, espero que me sepa perdonar, pues es la primera ocasión en la que tomo estas anotaciones para documentar una travesía.

 
   
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Visita a la Rubicera
Julio 2007
Octubre 2005