Es una de las grandes del Asón, la
más pobre en formaciones, pero tal vez la más
entretenida técnicamente.
Podemos hacer varios circuitos con gran variedad de
pasamanos y algún pequeño pozo.
Nos dividimos en dos grupos, uno más ligero (Paco,
Héctor y Jesús) que se adelanta y va directamente a
montar los pozos de la unión con Tibia con el objetivo
de realizar la integral al día siguiente; para después
juntarse en la sala Rabeláis con el segundo grupo (Trini,
Inma, Juan, Ángel y Edu). Después de localizar el camino a Tibia entramos por la
boca superior de Fresca. Tras los laminadores y un R 2
se abre una ancha galería, por la que bajamos hasta un
desfondamiento que bordeamos por un pasamanos a la
derecha. Llegamos a unas coladas en las que unos
escalones tallados nos facilitan la subida. Pronto llegamos a un largo pasamanos
(situado en el Bloque 64) para continuar por una galería de
dimensiones más modestas, en la que se encuentra la Fuente
de los Macarrones y unas pozas de barro donde se agradece
llevar botas altas. Más adelante la galería se ve cortada por un desfondamiento
de dos metros de ancho que sorteamos con un pasamanos: se
trata del “Trascartín”.
Poco más allá se vuelve a cortar en la Encrucijada de la
Araña.
En la pared de la derecha dejamos instalada una cuerda (22
metros más 4 spit) para el regreso.
Continuamos por un pasamanos a la izquierda que nos lleva al
otro lado. Por la Quinta Avenida llegamos a la Sala Rabeláis,
lugar de encuentro de los dos grupos. El regreso lo hacemos por el Gran Atajo donde descendemos
ocho metros para llegar a la galería del Aguardiente que nos
conduce al Cañón de Eboulis.
Caminando por este pronto vemos la cuerda que instalamos en
la encrucijada.
El sector de la unión es algo intrincado pero está señalizado con pequeños reflectantes en sentido salida. Para el primer pozo es necesaria una cuerda de 15 metros y para el segundo de 25 y un antiroce. Este último es muy estrecho y está fraccionado en dos ocasiones.