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Quique y yo nos bajamos a la salida del cañón donde dejamos el coche y emprendimos la ascensión, unos 5 km. (50 min.).
Hacia la 1 de la tarde después de
embutirnos los neoprenos (el mío ha encogido) saltamos al
agua, ¡¡joder que fría!! Todo iba bien hasta el primer
rappel, donde nos dimos cuenta de la poca gente que pasaba
por allí, todas las instalaciones estaban destrozadas,
tuvimos que dejar varias cintas puestas además de meter un
taco al lado de una cabecera que estaba reventada, para
emplearlo de desviador y evitar la cascada, en este punto
llevábamos ya unas cuatro horas y empezamos a sentir el frío
por dentro la piel.
Al final, una vez bajado el último rappel,
(que por cierto, había un árbol de esos secos en mitad
del mismo que podía quitarte hasta la virginidad como no
bajaras más rápido de la cuenta), y por si no habíamos
tenido suficiente un caos de bloques terminó por
reventarnos las piernas después de casi seis horas de
descenso. Eran las 7 de la tarde, y no habiamos comido
ni bebido nada (pensábamos tardar unas 3 horas) por fin
vimos el coche al llegar al puente.
Invito a todos los cañoneros a
visitarlo, tiene de todo y esta a solo hora y media de
Guadalajara. Viene muy bien para quitarse el mono. Lo único
a tener en cuenta es que hay que llevar material de
instalación, para no llevarse ningún susto.
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