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Introducción y características.
Coloquialmente diríamos que un arqueólogo es un detective del pasado. Para estudiarlo utilizamos los restos que nos han llegado, pero con el inconveniente de que estos vestigios son escasos, extraordinariamente frágiles y alterables. Por lo tanto la conservación debe ser primordial, para eso es imprescindible no tocar absolutamente nada susceptible de interés arqueológico (ejemplo: al tocar un hueso con los dedos este se contamina y ya no permite que este sea datado con el C14).
Una cueva es en si misma un vivo testigo de la evolución geológica, quedando algunos elementos que contienen esta información. Estos pueden ser interpretados y estudiados, para eso deben ser conservados intactos.
Las cavidades naturales han sido utilizadas por los humanos desde la prehistoria más remota. Sus utilidades han sido distintas según las necesidades de cada etapa cultural. Un elemento a destacar, sobre todo en las cavidades más notables, es la poca o escasa variabilidad ambiental en su interior. De modo que la temperatura y humedad suele ser constante, siendo éstas unas condiciones ideales para la conservación de pinturas rupestres.
¡ Pisar la mínima superficie posible, incluso seguir las mismas huellas del compañero !
¡ No apoyarse ni tocar las paredes !
Metodología.
Desde el momento que se accede a una cavidad o galería, hay que seguir una serie de pasos protocolarios, que nos ayudarán a organizar la visita y evitar incidentes irreparables. En el caso de detectar algún resto arqueológico no se debe tocar absolutamente nada para evitar perder información o falsearla involuntariamente.
1. Restos arqueológicos en superficie: Desde un punto fijo, moviéndose lo mínimo, verificar la existencia de restos en superficie y si es posible identificarlos sin tocarlos ni mover nada.
2.Pintura parietal: Descartada la superficie del suelo como yacimiento arqueológico se observarán las paredes. Primero se iluminarán de forma general en busca de motivos pintados.
3.Grabados rupestres: Si el resultado de la pintura es negativo, y solo entonces, se iluminarán las zonas más lisas de la superficie en busca de grabados.
En caso de identificar restos arqueológicos o arte rupestre, estos solo serán fotografiados, en ningun caso se recogerán ni tocarán. Las fotografías deberían alternar vistas generales (para situar los restos o figuras) y detalles de los elementos detectados. Cuantas más fotografías se realicen mejor.
Para la posterior localización de los restos, en la planimetría general de la cueva se indicará la ubicación de las figuras o restos arqueológicos. Una forma cómoda es poner un número en la planimetría y describirlo sintéticamente en la parte posterior de la planimetría.
En caso de haber varias figuras más o menos agrupadas o en una misma zona, hablaremos de paneles para facilitar su ubicación.
Los yacimientos arqueológicos en cuevas.
Características.
En una cueva o abrigo los vestigios arqueológicos pueden conservarse en las paredes (arte rupestre) o en el suelo (huesos, cerámica, estructuras, piedras talladas…).
¡Al entrar debemos estudiar el suelo antes de pisarlo o tocar nada!
Determinar los elementos detectados a simple vista: bloques de piedra (desprendimientos), hogares, estructuras, huesos, piedras, cerámica, etc. Es importante determinar el tipo de suelo y si este contiene sedimentos.
Habitualmente podemos encontrar estos tipos de suelo:
- Roca madre: En este caso no hay sedimentos, pisamos directamente la roca.
- Limos arcillosos: Estos suelen ser aportados por los cursos de agua. De modo que raramente habrá restos arqueológicos en superficie.
- Sedimentos arenosos: La aportación de estos sedimentos responde a muy distintos factores, pero en todo caso han sido depositados gradualmente a lo largo de los milenios. De modo que es posible la presencia de restos arqueológicos en superficie y en el subsuelo.
Cronologías y culturas.
A lo largo de los milenios las cavidades han sufrido distintas utilidades características de cada etapa crono-cultural. La detección de restos en una cueva no implica necesariamente que estos sean arqueológicos. Hay que tener presente que los restos arqueológicos necesariamente son antiguos, por lo tanto descartaremos rápidamente los escombros y otros restos perecederos (Ej.: Los humanos prehistóricos usaban las pieles de animales para abrigarse. En caso de encontrar restos de piel en una cueva esta no puede ser prehistórica puesto que es un material perecedero que en pocos años se descompone y desaparece).
Un simple análisis superficial nos ayudará a aproximar una cronología.
- Paleolítico (1.000.000 10.000 aC.): En la prehistoria más remota las sociedades cazadoras - recolectoras utilizaban las cuevas como lugares de habitación y santuarios con arte rupestre. Los yacimientos de esta época se caracterizan por la presencia de piedras talladas (industria lítica), hogares, huesos y pigmentos minerales. ¡No conocían la cerámica! Raramente los restos de esta época se hallan en superficie, puesto que los procesos geológicos suelen sellarlos en el subsuelo. El arte rupestre más antiguo aparece en el paleolítico superior hace unos 35.000 años.
- Neolítico (10.000 4.000 aC.): La nueva edad de piedra implica un cambio de uso de las cuevas. Su utilidad es de almacenaje de cereales y funeraria. Viven en poblados, son agricultores y ganaderos, aparece la cerámica y la piedra pulida. ¡No conocen el metal! Los yacimientos de esta época se caracterizan por la presencia de piedras talladas o pulidas como molinos de mano, hogares, huesos, y sobre todo restos cerámicos. La cerámica suele ser gruesa, de aspecto tosco y áspero, de color marrón o negro y pueden estar decoradas con incisiones o improntas. Si hay algun fragmento, en el corte se pueden apreciar fácilmente granos de arena así como puntitos brillantes a la luz (mica). El arte rupestre de esta época es el Arte Levantino, su ubicación suele ser en abrigos al aire libre, pero también se conoce en cavidades más profundas.
- Edad del bronce hierro (4.000 900 aC.): Es la última etapa de la prehistoria cuando aparecen los metales, la cerámica a torno. En esta etapa las cuevas se utilizan esporádicamente para ritos funerarios o para guardar ganado. La cerámica puede ser muy parecida a la neolítica pero también aparece otra de color negro, menos gruesa, de textura más fina, incluso pulida y decorada. En los cortes prácticamente no se aprecian granos de arena. Los molinos son muy parecidos a los neolíticos. La industria lítica es muy escasa y de pequeño tamaño. Los objetos metálicos pueden ser de bronce o hierro, principalmente fíbulas, puntas de flecha y cuchillos. ¡No existen monedas! El arte rupestre es el conocido como Arte Esquemático, su ubicación suele ser en abrigos al aire libre, pero también se han documentado en cavidades más profundas.
- Épocas romanas, medievales y posteriores: A partir de esta época histórica las cuevas van cayendo en desuso. Su utilidad más común suele ser la de guardar el ganado y/o refugio puntual.

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