
Si su grupo de espeleología está proyectando una expedición a un carst tropical, debe tener en cuenta un factor de riesgo poco conocido en nuestra latitud: la histoplasmosis.
Esta enfermedad, causada por un hongo que no parece existir
en nuestras cavidades, puede acarrear un grave problema de salud, sobre todo
si la persona o el personal sanitario que le trata no es consciente del
origen de la enfermedad.
¿Qué es la histoplasmosis y qué tiene que ver con la espeleología?
La histoplasmosis es enfermedad infecciosa que existe sobre todo en América y es producida por un hongo (Histoplasma capsulatum) que se concentra en el guano (heces) de los murciélagos y de los pájaros. Por este motivo, los espeleólogos que visitan algunos países, en particular del continente americano, sufren un riesgo especial de infectarse. La observación reciente de casos de histoplasmosis en españoles que visitaron cuevas en Cuba, México y Guatemala ha puesto de manifiesto la importancia de disponer de una información real y actualizada.
¿Dónde hay riesgo de contraer la enfermedad?
Según la información internacional disponible en la actualidad y los casos descritos en españoles que entraron en cuevas y sufrieron la enfermedad, este problema afecta especialmente a las cuevas del continente americano (sobre todo a Cuba, México, Guatemala, Belize y Estados Unidos, entre otros países, véase la lista), aunque se han descrito casos en todo el mundo.
¿En qué consiste la enfermedad?
En la mayoría de las personas sanas la infección pasa desapercibida, pero también puede cursar como una gripe o una neumonía y algunos pacientes tienen que ingresar en el hospital para recibir un tratamiento adecuado. En las personas con alteraciones de la inmunidad (p. ej., Infección por el VIH) la enfermedad puede ser muy grave e incluso mortal, por lo que se aconseja que estas personas no entren ni visiten cuevas en los países que incluimos en la lista.
¿Qué puede hacerse para evitar la enfermedad?
Se adjunta una lista de los países donde se han producido casos de histoplasmosis en espeleólogos o en personas que visitaron cuevas situadas dentro de los límites del país.
Si tiene previsto visitar cuevas en alguno de los países de la lista le recomendamos lo siguiente:
¨ Antes de salir de expedición, compruebe que no se han descrito casos de histoplasmosis en el país que piensa visitar. Para ello puede consultar a la Federación Madrileña o Española de Espeleología
¨ El único método que puede prevenir con seguridad la infección es llevar una mascarilla capaz de filtrar partículas de 2 micrones (*), perfectamente ajustada. Lleve varias unidades. La mascarilla deberá ponérsela antes de llegar a la entrada de la cueva, mantenerla en su sitio durante todo el período de exploración, cambiarla cuando disminuya su capacidad de filtración y no quitársela hasta que se haya alejado un buen trecho de la entrada de la cueva.
¨ Procure no levantar polvo ni remover tierra en la cueva.
¨ El ejercicio excesivo aumenta la posibilidad de infección por el incremento de la frecuencia respiratoria. Intente, en lo posible, explorar la cueva con calma.
¨ Después de salir, debe quitarse la ropa y las botas e introducirlas en una bolsa de plástico hermética. Este material deberá fumigarse con formaldehído (**) y lavarse a continuación. De esta forma se previene la transmisión de la enfermedad a otras personas.
¨ Higiene personal, dúchese lo antes posible utilizando un jabón antiséptico.
¨ Las cuevas con murciélagos son las que más probabilidades tienen de estar infectadas.
¨ Si a la vuelta de una expedición espeleológica presenta fiebre de origen desconocido, neumonía o síntomas gripales prolongados, acuda a su médico e indíquele que a visitado una zona en la que hay histoplasmosis.
* Modelo recomendado P2 (Ref. 3M 8822), del fabricante 3M u otra mascarilla de características similares.
** El formaldehído se puede comprar en droguerías.
Juan Antonio Cuadros González -Médico especialista en Microbiología Clínica-
Marta Romero Llort –Enfermera-
Hospital Príncipe de Asturias -Alcalá de Henares- Madrid
Wapiti. Nº 14, Noviembre 1989