ABISMO EN EL MEDIO ATLAS.
Once exploradores buscando Cuevas, barrancos y montañas perdidas en una zona Magrebi muy poco visitadas para descubrir que los europeos no van por allí porque nuestros vecinos tienen las manos muy largas. A Valentín le levantaron el pasaporte y la pasta unos inocentes pastorcillos a la orilla de un idílico riachuelo. Esta fue la mayor aventura que transcurrió entre comisarías, donde la policía es más curiosa que efectiva, y consulados, donde a nuestros compatriotas no les apetece currar en Semana Santa. No era el primer día que habían intentado mangarnos.
En lo deportivo hicimos la cumbre más alta del Rif: el Tidikin (2400 metros). En medio de una provincia que rezuma hachís por los cuatro costados. Sus habitantes no entienden para qué subir montañas en las que no hay nada cuando te puedes pasar la semana fumando porros. La verdad es que pisamos más nieve de lo que pensábamos. Hay cedros gigantes incluso en la cumbre, a la que todos llegamos.
No pudimos hacer la cumbre más alta del medio atlas, el Bou Naceur, porque las carreteras que acceden estaban cortadas por la nieve o por desprendimientos. Aún así subimos un 3.000 m.(Bou Iblane) cerca del único refugio de la zona, muy majo, en un día con viento huracanado en el que sólo llegamos siete, las caras que tenemos en la foto de la cumbre demuestran la dureza. Montse resbaló en una pala de nieve con fuerte pendiente, pero sin consecuencias.
Las grandes montañas del alto atlas quedaban muy lejos, pero si llegamos a las estribaciones del desierto, en Missour, donde, por cierto, nos cayó un diluvio por la noche y una nevada al amanecer ¡En pleno desierto! Viento, agua, polvo, nieve, robos, nieblas y drogas han sorprendido a los compañeros que venían por vez primera. Marruecos es así.
Los cañones que pudimos ver parecen muy amplios y menos divertidos que los españoles. El único que hicimos tiene pocos rápeles, pero su vegetación es muy exótica. Llevaría muchos días explorar esta zona alrededor de Chauen pues hay muy pocos accesos en el país. Las aproximaciones aquí necesitan muchísimo tiempo más que en España. La garganta de Lao, según nos dijo un guía francés, será con el tiempo un parque natural de cañonismo y trekking (cerca de Ceuta).
No hubo tiempo para hacer espeleo aunque hay oscuras reseñas que indican que hay algunas de las mayores cuevas de África. En general no te dejan entrar si no llevas mogollón de permisos del gobierno, la gente se quedó, no con ganas de conocer el subsuelo sino más bien el ya cercano Sahara.